No me refiero a postear en el blog.

Me refiero a publicar un libro, un texto que se puede tocar, se puede subrayar, se puede tener entre las manos y llevarlo a la playa, al parque, a la cama. Un texto que puede hacer, incluso, compañía.

Ya está decidido: publico.

Ayer, hablando con un compañero que había leído el relite del que más orgullosa estoy (y que es relite porque no es relato, ni novela, ni nivola, ni cuento; sino que es relite), me dijo que era perfectamente publicable. Me animó, me animé y me decidí.

No es por un afán de ser leída (de hecho, publicar un libro es una garantía de que no será leído por gran número de potenciales receptores). Tiene razón, muchas veces el único motivo que tenemos para publicar es pura vanidad. Y yo lo hago por eso, por vanidad.

Me pondré a revisar el texto, a corregirlo, y emprenderé las gestiones oportunas, alguna Diputación me publicará, seguro.


De momento, esta tarde voy a publicarme en el tobillo otro tattoo