Según el DRAE se denomina RECIPROCIDAD a la correspondencia mutua de una persona o cosa a otra.

Correspondencia mutua. Es decir, tú me das, yo te doy. Y/o viceversa.

Creo que "reciprocidad" es una palabra rara, es como una especie de minitrabalenguas, con aliteración de /r/ y /z/, incómodo, un poco, pero no muy feo, supongo. No es una palabra especialmente bonita, pero es sonora, expresiva. Y lo mejor que tiene, por supuesto, es su significado.

Yo quiero reciprocidad en mis relaciones personales. Y lucho por tenerla. Es cierto que muchas veces me encuentro en circunstancias en las que esa reciprocidad es inexistente, de tal manera que hay una situación de clara desigualdad (palabra fea en fondo y forma), y esas situaciones puedo soportarlas hasta cierto punto.

Pero cuando llega ese punto siento un pellizco en el costado que me hace retorcerme. Me siento de pronto importunada por el jodido pellizco. Cambio de postura, pero el pellizco sigue ahí, apretando. Quiero ignorarlo, actuar como si no estuviera oprimiendo cada vez más. Pero ahí está, cada vez más doloroso.

Ese punto, ese pellizco, es la llamada de atención: "Aquí no hay reciprocidad". Hay que cambiar de actitud. Entonces el pellizco se afloja hasta desaparecer... desaparecen también muchas otras cosas. Ya no me siento incómoda, aunque posiblemente me encuentre más lejos. O más cerca, según quién lo mire y cómo lo mire. Pero aparece lo que tiene que haber: reciprocidad.