EL PURGATORIO
El Purgatorio está imaginado en la tierra como la antítesis del Infierno, es decir, es una montaña, frente a la fosa cónica infernal; y está situada en el hemisferio opuesto, el austral, en una isla en mitad del Gran Océano. Tiene forma de cono truncado y en la cima, plana, está situado el Paraíso Terrenal.
Los muertos que van al Purgatorio a expiar sus pecados (y también el exceso contrario) se congregan en la desembocadura del río Tíber (símbolo de la salvación, igual que el Aqueronte lo es de la condenación). Allí deben esperar a que Diox decida su ubicación en cada caso. Después los recoge un ángel y los lleva a la isla donde está situado el Purgatorio.
En las primeras estribaciones de la montaña está situado el Antepurgatorio. Este lugar es una especie de "sala de espera" en la que algunos deben aguardar el momento del auténtico viaje de ascenso y expiación.

Aquí permanecen los excomulgados que se arrepintieron en el último momento de su vida, los que tardaron en arrepentirse, los pecadores que tuvieron una muerte violenta y los príncipes que no se ocuparon de la misión política que Diox les había encomendado.
Todos ellos perezosos por tardar en arrepentirse.
El tiempo de espera está en función del tiempo en que estuvieron vivos. En el caso de los excomulgados, éstos deben dar vueltas alrededor de la montaña durante un tiempo 30 veces mayor al que duró su excomunión.
La montaña del Purgatorio es ciertamente empinada:
"Mas sabría gustoso, si quisieras,
cuánto habremos de andar, pues sube el monte
más de lo que subir pueden mis ojos"
Ese ascenso supondrá para Dante todo un viaje de purificación en el que expiará sus propios pecados. El Ángel que guarda las puertas del Purgatorio grabará en su frente siete P, una por pecado capital, y se le irán borrando conforme vaya ascendiendo y pasando cornisas.
En el Purgatorio, además de padecer un castigo por el pecado cometido, también se debe pasar una fase de preparación para poder alcanzar el Paraíso. Se trata de ejemplos morales de carácter contrario al pecado cometido.
Así, los soberbios, en la 1ª cornisa, que avanzan lentamente cargados con grandes rocas, también deben contemplar unos relieves esculpidos en los que se muestran escenas de humildad. Los envidiosos, en la 2ª cornisa, que llevan el cilicio y tienen los ojos cosidos con alambre, escuchan ejemplos de caridad. A los iracundos (3ª cornisa), que caminan en medio de un humo negro (símbolo de la ofuscación de la ira) se les aparecen imágenes de mansedumbre.
Después, los pecados menos graves: en la 4ª cornisa, los perezosos, que van corriendo, escuchan ejemplos de solicitud. Para los avaros (5ª cornisa), que están en el suelo atados de pies y manos, ejemplos de pobreza y generosidad. Para los glotones ("Todos de ojos hundidos y apagados,/ de pálidos semblantes, y tan flacos/ que del hueso la piel tomaba forma"), ejemplos de templanza. Y por último los lujuriosos, que avanzan envueltos en fuego, cantan ejemplos de castidad (los lujuriosos se dividen en dos grupos: los lujuriosos según la naturaleza y los "contra natura").
Hasta aquí Dante ha pasado revista a numerosísimos personajes históricos y literarios.
Desde este punto se asciende por una escalera al Paraíso. Dante llega, pero cae en un sueño extraño en el que le suceden cosas que yo no he alcanzado a entender. Desaparece Virgilio y aparece Beatriz (la amada de Dante). El proceso de purificación que Dante ha llevado a cabo en el ascenso al Paraíso debe culminar en un acto excepcional que es el que experimente aquí, pero que yo soy incapaz de plasmar.
Entiendo que la Divina Comedia sea una obra que se estudie en profundidad en las escuelas de Italia, pues es todo un compendio de Historia, Cultura Clásica, Teología, Ciencia, Astronomía y Filosofía, que requiere un nivelazo si se quiere entender.
...
Aún me queda el Paraíso... cuando termine con esto yo también habré expiado todos mis pecados... a este paso me libro del Infierno.

lascosasdepepe dijo
ni purgatorio, ni cielo, ni tampoco infierno.
un abrazo.
21 Enero 2008 | 09:31 PM