Post y fotos dedicados a la WENDY

El día 3, recuperada de la resaca, me fui de faros. El año pasado tuve la gran suerte de entrar en un faro, mi faro, Cavalleria.

Y cuando llegué a Favaritx y vi la furgoneta del farero Sebastián, pensé: ESTA ES LA MÍA, HOY ENTRO EN FAVÀRITX.

Me acerqué a la puerta, estaba cerrada. Pegué la oreja y dentro oía ruido, parecía una radio, así que imaginé que el colega estaba currando dentro. Pegué a la puerta con los nudillos... y me los destrocé: puerta de madera maciza, frío... mis nudillos destrozados. Y lo peor, apenas hice ruido, con lo cual no pudo oírme.

Mientras decidía qué hacer... hice fotos.

La correa de Ringo es de esas extensibles, y tiene un armatostillo de plástico duro que me sirvió para aporrear la puerta... también inútil.

(Me meaba y tuve que desalojar detrás de una roca...)

Al lado de la puerta de entrada hay una puerta de cochera con un llamador de hierro, o sea, que ahí le pegué otros buenos golpazos que hicieron gran estruendo... Nada.

...

Esta vez no pude entrar en el faro, a pesar de la hora que estuve aporreando puertas y esperando el milagro de que el farero saliera y me invitara a entrar...

Al final desistí, me costó, eso sí, pero me resigné... Otra vez será...

Yo tengo una teoría: el colega se asomó a una ventana, me vio y pensó: Hostia, no, la pesá esta de los faros que me persiguió el año pasado por media isla... Y encima yo le dije que viniera a Favàritx... seré capullo... Mejor me hago el sordo, ya se cansará de esperar...

Y así fue, me cansé de esperar... Pero sólo ese día.

Volveré, Sebastián, puedes estar seguro de que volveré, y entraré en el faro, y subiré a la cúpula. Ya lo verás...

Al menos pude hacer alguna foto bonita...