LÍQUIDOS, BOLSAS DE PLÁSTICO Y CAPULLOS AEROPORTUARIOS
Desde que decidimos no facturar las maletas en nuestro viaje a Ginebra (para evitarnos incidencias con el equipaje, teniendo en cuenta que hacíamos escala en el aeropuerto más caótico de España -el de Madrid-), empecé a emparanoyarme con las jodidas medidas de seguridad para el transporte de líquidos en el equipaje de mano.
Para empezar, la nomativa dice que:
1. Los líquidos sí pueden ser llevados en el equipaje de mano, pero en pequeñas cantidades: botes de no más de 100 ml, y un máximo de un litro.

2. Eso sí, no en tu neceser, sino en una bolsa especial: de plástico, transparente, con autocierre y las siguientes medidas: 20 X 20 cm.
3. Son considerados líquidos (según AENA, o sea, en España): agua y otras bebidas, sopas, jarabes... cremas, lociones, aceites, perfumes, geles, champús, espumas varias, desodorantes, aerosoles y similares. (Del queso blando no dicen nada, ni del caviar der Theo, pero por lo visto TAMBIÉN SON LÍQUIDOS
).
4. Tu bolsita de líquidos la tienes que llevar fuera del macuto, porque tienes que pasarla en la bandejita por el escáner, junto con el bolso, el cinturón, los pendientes, la chaqueta, el móvil, y todo lo que sea susceptible de sonar cuando pases por el arco (en algunos casos botas con cremallera).
Y ahora mis dudas:
1. ¿Qué más dará que lleve esos líquidos en una bolsita especial (QUE TENGO QUE TRAER YO DE MI CASA) que en mi neceser?
2. La tinta del boli que llevo en el bolso también es líquido, ¿no? Pues de ése no me dicen nada.
3. El gas de mi mechero también es líquido, pero de ése también pasan.
4. Si me pongo nerviosa y empiezo a sudar, ¿ese líquido también cuenta?... Las despedidas son muy tristes, no puedo parar de llorar, ¿me dejarán pasar con mis lágrimas? Me estoy meando, tengo la vegiga llena, ¿qué hago
?
5. ¿Por qué NADIE en absoluto nos explica las poderosísimas razones de semejantes absurdas medidas? En el aeropuerto sólo hay unos señores y unos carteles que dan órdenes, pero ninguna explicación.
Y finalmente mis conclusiones (tras mucho meditar sobre el tema e intercambiar opiniones):
1. Existe un pacto entre los aeropuertos y las empresas fabricantes de bolsas de plástico (que se han visto enriquecidas últimamente tras la aplicación de la nueva normativa).
2. Todo lo que se confisca en los controles de seguridad de los aeropuertos se reparte de manera que un operario podrá estar sin comprar desodorante durante 3 años si quisiera. Bebidas y comidas líquidas (como por ejemplo queso suizo
) se lo ventilan en fiestecitas varias, a nuestra salud, por supuesto.
3. Quieren engañarnos haciéndonos creer que todo esto es POR NUESTRA SEGURIDAD.
4. Nos quieren ver hacer el payaso en tiempo récord, porque eso, sí, pamplinas todas las que quieras, pero date prisa, que el avión se va sin ti y sin tu pasta de dientes.
Lo único que pido es que INFORMEN, que no se limiten a poner nuevas normas sin sentido y completamente disparatadas y hasta insultantes, y ningún PORQUÉ.
Y por supuesto, que sean respetuosos con los pasajeros. Si hay que hacer las cosas rápido porque el avión "se va", que no nos digan entoncesque estemos 45 minutos antes del despegue, sino dos horas. Que nos traten con educación a nosotros y nuestras pertenencias, que la primera jodida soy yo, y si no te gusta tu curro te buscas otro en el que no tengas que estar en contacto con seres humanos, capullo de mierda, ojalá se te indigeste el queso suizo y te estés cagando por las patas un mes, desgraciao)... (uuff, perdón, necesitaba desahogarme)
(Acabo de mandar un email a Aena, insistiré hasta que me contesten y me expliquen toda esta patochada de los líquidos. Ya os contaré)





theo dijo
Tengo una opinión al respecto, que es la combinación de una certeza y de una sospecha (ésta, lo reconzco, algo conspiranoica)
1. CERTEZA: No se podrán impedir nunca todos los atentados en cualquier lugar o momento. Digamos que el 11-S pilló desprevenidos. Pero, ¿y el de Bali? ¿Y el 11-M? ¿Y el de Londres? Por no mencionar los constantes en Argelia, Irak, Afganstán... los habituales en Rusia y en las repúblicas del Cáucaso... Pero ningún Gobierno puede reconocer que no puede prevenirlos todos y detenerlos antes de que ocurran; para tranquilizar a la opinión pública y que no se altere demasiado si descubre que nos han quebrado la inocente creencia en papá Estado, se articulan una serie de draconianas medidas de seguridad que no impiden nada en realidad, pero que transmiten la imagen de que se está actuando con dureza y eficacia. Es una cuestión de imagen, porque, "así es, si así os parece" (si se me permite parafrasear una divertidísima comedia de Shakespeare).
2. SOSPECHA: Estas medidas de seguridad, sobre todo en EEUU y Gran Bretaña, que son sus ideólogos, permiten que haya un recordatorio físico constante del 'peligro terrorista'; es una especie de guerra sicológica que mina la capacidad de resistencia de la sociedad civil que, al final, acaba aceptando como necesarios unos más que cuestionables recortes de libertades y derechos civiles en aras de la seguridad. En cierta manera, es como cuando se critica cualquier política (aunque sea la sanitaria) de la Administración Bush y, como única respuesta, aparece a los dos días algún halcón (Rizze, Ashcroft, Cheney, Rumsfeld...) anunciando que se prevén atentados más graves que los del 11-S. Acto seguido, envían unos soldaditos a hacer el paripé vigilando quién sabe qué central hidroeléctrica o complejo nuclear y ya se olvidan de la crítica...
Rayos! Qué largo me ha quedado esto... lo siento...
Besos, guapísima!
13 Diciembre 2007 | 04:57 PM