Alguna fuerza invisible me está poniendo a prueba.

Ya hablé el otro día de la época apretá por la que estoy pasando. Claramente estoy saturada de trabajo y en gran parte es por mi culpa. Tener la cabeza y el alma ocupadas en el curro me las libera de cosas en las que no quiero pensar.

Pero se me acumulan las obligaciones: tengo que cambiar dos ruedas del coche, tengo que corregir mil exámenes, tengo que operarme de la garganta, tengo que desenamorarme,...

Y seguramente vaya de entierro en breve.

Este no es un blog de penitas, pero esta época oscura mía es la que me ha tocado vivir de momento. Me voy de viaje a Ginebra en el puente y casi no me hace ilusión...

Si dejo abandonado este blog por una temporada es porque lo necesito...


Vendrán días en que el peso que hoy me abruma se hará liviano

Vendrán días en que ese peso ya no será carga sino bagaje...