Esto no es un alto en el camino. Tengo que hacerlo, está claro, pero aún no ha llegado el momento. Supongo. Todo puede ser que continúe sin parar y al final "me caiga", o peor, se me vaya la pinza y directamente "me tire".

Pero de momento éste no es un alto en el camino aún.

Desde que empezó el curso no paro. Por las mañanas, clase. Las tardes del lunes y el miércoles, inglés; un martes sí y otro también pringada en el instituto (claustro, reunión de equipo educativo, entrevistas con padres...). En fin, pensaréis, es tu curro, ¿no?

Pues sí. Pero hay maneras y maneras de tomarse mi curro. Reconozco que yo me lo tomo muy a pecho y me saturo de trabajo más de la cuenta, pero este curso la cosa se está saliendo de madre. Ya no tengo ni los recreos: llevo semanas en las que lunes y martes tengo el recreo ocupado en entrevistas con padres (lo cual está de puta madre, porque eso significa que se preocupan por los estudios de sus hijos y vienen a informarse). El recreo del miércoles estoy de guardia, y el recreo de los jueves, que es el que me queda (el del viernes no cuenta, ahora diré por qué), hace un par de semanas que lo ocupo en resolver dudas a los alumnos (que también está way porque eso significa que hay niños interesados en resolver sus dudas). El caso es que todo eso es síntoma de algo bueno, está claro. Pero la contrapartida es que ESTOY AGOTADA. Las guardias no cuentan, tampoco son "horas libres", porque casi siempre hay que entrar a vigilar algún curso sin profe. Y cuando estoy "libre" aprovecho para corregir (con lo que ello implica de frustración y depresión), rellenar papeles (con lo que conlleva de pérdida de tiempo), preparar exámenes, etc.

El viernes decía que no contaba porque es mi día especial. Salgo a las 10:15.

El caso es que cuando llega el fin de semana estoy hecha una piltrafa con la garganta reventada. Pero tampoco descanso: me voy a Sevilla, me voy de excursión, quedo con gente, tengo una boda...

En fin, que sé que tengo que parar. Parar, respirar, mirar a mi alrededor y reanudar la marcha. Pero más tranki.

Una de las consecuencias de este ritmo es que no me da tiempo ni a pensar. Creo incluso que tengo una concepción errónea de cosas que siento y pienso. A veces digo cosas que realmente no siento. No sé si lo digo por la inercia de la puta prisa que me domina últimamente, o por la inercia de lo que he sentido y creo sentir aún. No lo sé. El caso es que tengo que parar. No puedo decir "me muero por verte" y que no sea del todo verdad, ¿no?

De momento, esta tarde, ya he parado de corregir. Esta noche saldré a respirar. Y a tomarme una cervecita con mis compañeros.


ACLARACIÓN:

Que conste que me encanta mi trabajo. Sólo me gustaría disponer de más tiempo para poder hacer mejor lo que hago y poder descansar.