- No te quejes. ¿Tengo que recordarte el lema que has adoptado estos últimos años?

- No.

- Es igual. Te lo recuerdo, parece que lo has olvidado. Siempre podría ser peor. Así que no te quejes.

- Eso es consuelo de tontos. Y yo tengo derecho a quejarme si me da la gana.

- Vale, perfecto. Quéjate. Pero luego, ¿qué?

- ¿Qué de qué? Me quejo y punto.

- Pues chungo. Si te vas a limitar a quejarte, chungo.

- Ya. Y si vienes tú también a tocarme las narices más chungo todavía. Lo que me faltaba.

- Entiendo que te joda.

- Sí, tú lo entiendes todo. Eres un puto crak. Eres una máquina en eso de entender cosas. Infalible. No sé qué coño haces aquí aguantando a este ser que se queja sin motivo porque siempre podría ser peor.

- Venga, venga, desahógate.

- No me toques los cojones.

- No te quejes. O quéjate. Pero haz algo más que eso. Quizá sea verdad que el "podría ser peor" es "consuelo de tontos". También podría ser mejor. En cualquiera de los casos todo depende de ti. De que te quejes y punto, o te quejes y coma...