No sé odiar, ni amar tampoco.
Y, en mi vida inconsecuente,
amo, a veces, como un loco
u odio de un modo insolente.
Pero siempre dura poco
lo que quiero y lo que no...
¡Qué sé yo!
Ni me importa...
Alegre es la vida y corta
pasajera.
Y es absurdo,
y es antipático y zurdo
complicarla
con un ansia de verdad
duradera
y expectante.
¿Luego?...¡Ya!
La verdad será cualquiera.
Lo precioso es el instante
que se va

Manuel Machado


dum loquimur, fugerit invida
aetas: carpe diem quam minimum credula postero
.

Horacio, Odas, I, 11, 7-8