Lo último que he leído ha sido una obra de Oscar Wilde no literaria. Se trata de la Epístola que escribió en sus últimos meses de su reclusión en la prisión de Reading (Inglaterra), en 1897, a su examante Lord Alfred Douglas. Una carta dura, amarga, ácida, tremenda, cruel. En la que no se muestra al Wilde escritor, sino al Oscar humano, derrumbado, humilde. Pero lúcido y absolutamente profundo.


Todo lo que quiso decir pudo decirlo con el poco papel y la tinta de que disponía, y la mísera luz que entraba entre los barrotes del ventanuco de su húmeda y angosta celda.

Hay muchas cosas que me han llamado la atención, sobre muchas de ellas temo incluso pararme a reflexionar.

"En ti el Odio siempre fue más fuerte que el Amor. Tu ocio hacia tu padre era de tal magnitud que superaba, anulaba, eclipsaba totalmente tu amor hacia mí. (...) Tú no te dabas cuenta de que no hay sitio para las dos pasiones en una misma alma. El Amor se alimenta de la imaginación, que nos hace más sabios que lo que sabemos, mejores que lo que sentimos, más nobles que lo que somos; que nos capacita para ver la Vida como un todo; que es lo único que nos permite comprender a los demás en sus relaciones así reales como ideales. Sólo lo bello, y bellamente concebido, alimenta el Amor. Pero el Odio se nutre de cualquier cosa"

"Los errores fatales de la vida no se deben a que seamos insensatos: un momento de insensatez puede ser nuestro mejor momento. Se deben a que somos lógicos".

"De nada vale decirle a nadie algo que no siente y no puede entender".

"Rechazar las propias experiencias es detener el propio desarrollo. Negas las propias experiencias es poner una mentira en los labios de la propia vida. Es nada menos que renegar del Alma. Pues así como el cuerpo absorbe cosas de todas clases, cosas vulgares y sucias, y las convierte en fuerza o velocidad, en el juego de bellos músculos y el modelado de carne hermosa, en las curvas y colores del pelo, de los labios, del ojo; así el Alma, a su vez, tiene también sus funciones nutritivas, y puede transformar en estados de pensamiento nobles, y pasionales de alto valor, lo que en sí es bajo, cruel y degradante: más aún, puede encontrar en eso sus modos más augustos de afirmación, y a menudo alcanzar su revelación más perfecta mediante aquello que iba orientado a profanar o a destruir".

"Los dioses son extraños y nos castigan tanto por lo que hay de bueno y humano en nosotros como por lo que hay de malo y perverso".

"En otro tiempo mi corazón estaba siempre en primavera".

"Dante coloca en las bajuras del Infierno a los que viven empecinados en la tristeza"

"El dolor y todo lo que enseña es mi mundo nuevo".

De Goethe transcribe: "El que nunca comió su pan con dolor, el que nunca pasó las horas de la medianoche llorando y esperando a la mañana, ése no os conoce, Potencias Celestiales".

"Los clérigos y la gente que usa frases sin sabiduría, hablan a veces del sufrimiento como un misterio. La verdad es que es una revelación. Se descubren cosas que uno nunca había descubierto".

"Yo veo ahora que el dolor, por ser la emoción suprema de que el hombre es capaz, es a la vez el tipo y la prueba de todo gran Arte".

"Tras la Alegría y la Risa puede haber un temperamento grosero, duro y encallecido. Pero tras el Dolor siempre hay Dolor. La Pena, a diferencia del Placer, no lleva máscara".

"Cuando empezamos a vivir, lo dulce es tan dulce para nosotros, y lo amargo es tan amargo, que inevitablemente dirigimos todos nuestros deseos al placer, y aspiramos no ya a "alimentarnos de miel un mes o dos", sino a no probar otro alimento en todos nuestros años, ignorantes de que mientras tanto podemos estar realmente matando de hambre el alma"



"Recuerdo haber dicho que en una sola callejuela de Londres había sufrimiento bastante para demostrar que Dios no amaba al hombre, y dondequiera que hubiera dolor, aunque sólo fuera el de un niño en un jardinillo llorando por una falta que hubiese o no cometido, la entera faz de la creación queda desfigurada por completo. Estaba totalmente equivocado".

"Ahora me parece que el Amor de alguna clase es la única explicación posible de la extraordinaria cantidad de sufrimiento que hay en el mundo"