Comienza el curso.

He de confesar que tengo ganas

Sí, tengo ganas, pero se me quitan en pocos días, tranquilos, en cuanto conozca a los energúmenos que me toquen en suerte.

No, en serio, tengo ganas. Todos los septiembres tengo ganas de empezar a currar. Es que me gusta mi curro.

Hay un momento en el que se tambalea una mijilla esa ilusión inicial. LOS EXÁMENES DE SEPTIEMBRE. Para empezar, no creo en los examenes de septiembre. Creo que no valen para nada, a excepción, claro está, de los de bachillerato. Sí creo que un alumno de bachillerato ocupe cierto tiempo de su verano en estudiar, incluso mucho tiempo de su verano. Quizá algunos alumnos de 4º también. Pero la inmensa mayoría del resto ni aparecen.

Acabo de corregir los 12 exámenes, de los 25 que esperaba y sólo han aprobado (con un 5 pelao) dos. Muy triste.

Pero bueno, al menos, antes de deprimirme, he preferido sonreír ante una respuesta digna de ser inmortalizada en este blog. Ante la pregunta: DI TODO LO QUE SEPAS DE UNO DE LOS SIGUIENTES TEMAS (a saber, "Jorge Manrique", "La Celestina", "La poesía renacentista", "El Quijote"), una inocente criatura ha contestado: "El Quijote era un señor acompañado por su mejor amigo Sancho Panza, que vivían en los remolinos de viento".

A veces yo también querría vivir en un remolino de viento.