Cartas a un joven poeta, Raine Maria Rilke.

"También amar es bueno, pues el amor es difícil. Amor de persona a persona; esto es quizá lo más difícil que se nos impone, lo extremo, la última prueba y examen, el trabajo para el cual todo otro trabajo sólo es una preparación. Por eso los jóvenes, que son principiantes en todo, no pueden todavía amar, deben aprenderlo. Con toda su naturaleza, con todas sus fuerzas, reunidos en torno de su corazón solitario, temeroso, palpitante hacia lo alto, deben aprender a amar. Pero el tiempo de aprendizaje es un tiempo largo, cerrado, y así el amor sale largamente, entrando por la vida delante...: soledad, vida a solas, crecida, ahondada, para el que ama. Amar, por lo pronto, no es nada ue signifique abrirse, entregarse y unirse a otro (pues ¿qué sería una unión de un ser sin aclarar con un ser impreparado, aún sin ordenar?); es una ocasión sublime para que madure el individuo, para hacerse algo en sí, para llegar a ser mundo, llegar a ser mundo para sí, por otro; es una exigencia mayor, sin límite, para él; algo que le separa y le llama a lo lejano. Sólo en este sentido, como tarea, para trabajar en sí, pueden usar los jóvenesel amora que les es dado. El abrirse y entregarse, y toda especie de comunidad, no es para ellos (que todavía deben ahorrar y reunir, mucho, mucho tiempo); es lo definitivo, es quizá aquello para lo cual apenas alcanza la vida humana.

Pero los jóvenes se equivocan a menudo, y gravemente, en esto: enque (no entrando la pacienciaen su modo de ser) se arrojan unos hacia otros, cuando llega el amor sobre ellos, se desparraman, tal como están, en toda su falta de despeje, en su desorden, en su confusión... [...] Entonces, cada cual se pierde por el otro, y pierde al otro, y a muchos otros que todavía querían venir. Y pierde las amplitudes y posibilidades, cambia más silenciosamente el acercamiento y la huida, cambia cosas llenas de presentimiento por una perplejidad infecunda, de la que ya nada puede salir; nada sino un poco de hastío, desengaño y pobreza, y el salvarse en una de las muchas convenciones que, como refugios comunes, están puestas en gran número en ese camino más peligroso. Ningún terreno de la experiencia humana está tan provistode convenciones como éste: ahí están el cinturón salvavidas de la invención más variada."

No creo que no ser joven sea una garantía de saber amar, de hecho, Rilke tampoco creo que lo piense. En el amor todos estamos en pañales, es igual que sea la primera, la quinta o la decimotercera vez que sientes el temblor en el corazón. En el fondo, todos somos vulnerables, torpes e inmaduros en el amor. Estamos desarmados.

Tampoco pienso que estar en pañales ante el amor sea sinónimo de no saber amar. Ni creo que amar sea tan difícil. En realidad, cuando uno mira dentro sí, escucha a su alma y es sincero consigo mismo, aunque tenga miedo, es capaz de confiar de manera humilde en el amor y sólo tiene que entregarse.