Hace poco, con el final del pasado año, y haciendo balance de él, consideraba que estaba en uno de los mejores momentos de mi vida. Sólo llevamos apenas dos meses del nuevo año, y hoy por hoy, puedo decir que sí, que éste no es sólo uno de los mejores momentos de mi vida: se me llena la boca al decir que es EL MEJOR MOMENTO DE MI VIDA.

A veces, uno está triste, o no está triste y sólo está pasando por un mal momento, o tiene un mal día. Y se "detiene en las miradas", imaginando vidas mejores que la suya, incluso envidiando eso que imagina y que puede no ser cierto, creyendo que cualquier vida es mucho mejor que la suya, que cualquiera es más feliz que uno.

Yo hoy no envidio a nadie, no puedo envidiar la vida de nadie, porque no me cambiaría por nadie, ninguna vida es mejor que la mía, ninguna puede ser mejor que la que tengo. De hecho, eso es siempre asi, la vida que uno tiene es la mejor que puede tener. Pero en este caso me hago mucho más consciente de ello, porque las fuerzas invisibles que hacen que ocurran hechos maravillosos que te convierten en la persona más dichosa sobre la tierra, han hecho que yo sea esa persona.

Ahora entiendo eso. Cuando he oído a alguien decir "soy la persona más feliz del mundo", nunca he podido entenderlo, o sí, pero nunca me he sentido identificada con esa afirmación. He sido feliz, he sido muy feliz, pero nunca he sido la persona más feliz del mundo. Ahora sí lo soy.

Estoy en una nube tan alta, he subido de una forma tan veloz, que me da vértigo, a veces hasta tengo miedo de caerme. Pero sólo puedo disfrutar el momento, vivir mi presente, porque en él estaré el resto de mi vida.

Ya no me detengo en las miradas envidiando otras vidas, ahora
me detengo en una mirada, y me quedo ahí para siempre.

Y sólo puedo decir Gracias por mi vida.