Esta mañana hacía bastante frío en la playa. Casi parecía que iba a nevar o que había nevado cerca.

Y el sol de hoy también se ha hecho de rogar. Es que tenía un muro de nubarrones que le impedían iluminar mi día.

La primera luz de la mañana creo que es mágica. En mi caso provoca la dosis de energía necesaria para pasar el día.

Hoy el regalo ha sido doble. Cuando me he girado hacia la Sierra Bermeja, he encontrado su cumbre nevada. Iluminada. Renacida por la luz del sol.

Qué bonito tiene que ser darle los buenos días a la mañana desde ahí arriba.

Manu, este amanecer es especialmente para ti.