TU NOMBRE
Hoy, durante una guardia, he tenido que entrar en un aula. Me he puesto a pasear entre las mesas leyendo los poemas que una compañera de departamento ha colocado en las paredes para que los niños, en un despiste de los suyos, lean sin darse cuenta de que están leyendo y luego se den cuenta de que han leído, y de lo que han leído. De hecho, al verme tan embelesada leyendo, alguno se ha puesto a leer también, como diciendo, "anda, a ver lo que está leyendo esta, que está tan interesada". (Seguramente ni se había percatado del folio de color rojo con letras de gran tamaño en la columna donde se apoya su mesa).
El caso es que he sentido que me han robado un poema. Bueno, no un poema, las palabras. Es de esas cosas que lees y piensas "esto tendría que haberlo escrito yo".
(Son de Gloria Fuertes)
CUANDO TE NOMBRAN
Cuando te nombran,
me roban un poquito de tu nombre;
parece mentira,
que media docena de letras digan tanto.
Mi locura sería deshacer las murallas con tu nombre,
iría pintando todas las paredes,
no quedaría un pozo
sin que yo me asomara
para decir tu nombre,
ni montaña de piedra
donde yo no gritara
enseñándole al eco
tus seis letras distintas.
Mi locura sería,
enseñar a las aves a cantarlo,
enseñar a los peces a beberlo,
enseñar a los hombres que no hay nada,
como volverme loca y repetir tu nombre.
Mi locura sería olvidarme de todo,
de las 22 letras restantes, de los números,
de los libros leídos, de los versos creados.
Saludar con tu nombre.
Pedir pan con tu nombre.
-siempre dice lo mismo- dirían a mi paso, y yo, tan orgullosa, tan feliz, tan campante.
Y me iré al otro mundo con tu nombre en la boca,
a todas las preguntas responderé tu nombre
-los jueces y los santos no van a entender nada-
Dios me condenaría a decirlo sin parar para siempre.
YA VES QUÉ TONTERÍA
Ya ves qué tontería,
me gusta escribir tu nombre,
llenar papeles con tu nombre,
llenar el aire con tu nombre;
decir a los niños tu nombre,
escribir a mi padre muerto
y contarle que te llamas así.
Me creo que siempre que lo digo me oyes.
Me creo que da buena suerte.
Voy por las calles tan contenta
y no llevo encima más que tu nombre.
Jesús dijo
Vaya, veo que somos colegas. Es curiosa la sensación que se tiene durante las guardias, en un aula y con unos alumnos que no son los tuyos y tanto tiempo para pensar...
4 Febrero 2007 | 10:12 PM