Joder, empiezo a estar harta. Sí, muy harta.

Lo triste de esto es que no es la primera vez que me siento así. Harta. En realidad ésta es una sensación bastante antigua. Una mierda, vamos. Porque uno puede estar harto a lo largo de su vida, pero harto de cosas variadas: harto del curro, del precio de la gasolina, del vecino pesado, de los políticos corruptos, de que no limpien la playa, de que haga frío, de que haga calor, de que no suban los sueldos, de la guerra, de la injusticia, de los capullos de la tele que sólo saben decir estulticias, de que destruyan los bosques, de que contaminen el mar, de las faltas de ortografía, de la indiferencia … en fin, la lista podría ser interminable.

Sin embargo, estar harta siempre de lo mismo es un coñazo, la verdad. Una pasa épocas en las que casi ni se acuerda. Está del carajo. Soy capaz hasta de soportar al vecino cansino, y las faltas de ortografía, y hasta a los ineptos de la tele. Puedo sobrellevar con cierta dignidad incluso la indiferencia, porque llega un momento en el que me veo contagiada por ella y la encaro del mismo modo, con lo cual se convierte en algo mutuo. Y al final soy capaz de soportarla porque paso de ella. Qué paradoja.

Pero de repente, una palabra. Una palabrita de mierda. Un gesto, una canción, una mirada, un olor. Joder, algo tan sutil como un olor. Y vuelve otra vez la misma historia, la misma historia antigua. Y no es únicamente la antigüedad de la historia la que provoca mi hartazgo, es que la historia es siempre la misma, no cambia. En realidad no es una historia. Es una única escena, que se repite indefectiblemente cada cierto tiempo. Siempre la misma.

El caso es que una se acostumbra a todo (o a casi todo). No como con la indiferencia, que lo que existe entre nosotras el pura indiferencia. Pero se acomoda a lo que hay, casi ni se acuerda a veces de que está harta de eso de lo que está harta. Y de pronto, de vez en cuando, no le queda más remedio que exclamar: ¡¡¡ESTOY HARTA!!!

(En fin, supongo que Don Manolo tenía razón al decir “¿Qué es la vida sino enloquecer?”)

Ps: Que conste que no he dejado de estar contenta.