Se hace inevitable, llegados a estas alturas del año, hacer el típico balance.

El resultado es totalmente positivo. Por muchísimas cosas. Positivísimo. Creo que éste ha sido uno de los mejores años de mi vida, y evidentemente le tengo que dar las gracias a mucha gente.

El año empezó bastante mal. La madrugada del 2 de enero la pasé en el hospital con el abuelo. El momento más duro del año fue precisamente el día 4, cuando tuve que despedirme de él, y el abrazo que le di era pensando realmente que sería el último que le daba. Pero el abuelo sobrevivió al cateterismo, y volvió. Y volvimos en verano los dos a pescar con la barca, lo que no cambió fue la mala suerte en la pesca, pero eso era lo de menos.

Pasé una Semana Santa muy divertida, de las mejores. Mucha juerga y muchas risas. Muy buena compañía. Muy buen rollito.

Recibí una visita muy grata el 20 de mayo, uno de los mejores días del año, sí señor. Gracias Pinky.

La boda de mi hermano, el 24 de junio, fue también otro de los días inolvidables del 2006.

Fue guay no estar cansada después del día que llevábamos, ¡yo quería seguir de marcha! Todo fue perfecto, a pesar del vestidito y de los zapatitos. Chicho, muchas gracias por contribuir a que el día fuera genial, en mi familia todos te quieren, tío, cásate conmigo!!

El verano menorquín no defraudó, como siempre: playita, pesca con el abuelo y en el embarcadero, juegos infantiles,

risas con la abuela. ¡Y el cumple del abuelo!

Y las fiestas de Alaior, mucha pomadita, muchas risas, muchos caballos, muy buena compañía, muy buen rollito. Como siempre. Genial.

El curso este año empezó bastante mal. No por el curso, ni por el instituto, ni por los niños… Supongo que era yo, en una de mis épocas de deshielo, de las más malas. Muy chungo. Pero el caso es que en cuestión de muy pocas semanas, la cosa empezó a cambiar. Lo que me rodeaba me decía a gritos lo afortunada que era, y empecé a disfrutarlo. Me enamoré de todo.

Mi cumple este año fue genial. Gracias a todos por venir. Sois unos máquinas. He decidido que voy a cumplir años cada 4 meses, así que ya mismo os llamo otra vez.

El viaje a Liverpool tiene necesariamente un capítulo a parte. Pero aquí aprovecho para agradecerle de nuevo a Rosa que “se atreviera” a acompañarme en semejante aventura. Ya sé lo que me vas a decir: “Because, you’re my friend”.

Y mis alumnos, lo mejor de este curso, con diferencia. Muchas gracias.

(Y aquí falta mucha gente)

El año parecía que iba a terminar de manera algo tensa, pues el abuelo tuvo que ser ingresado de nuevo. Sin embargo ya está en casa, esperándome para que me tome las uvas con él. Gracias por esperarme abuelo.

LOS REYES NO SON LOS PADRES, ni tampoco tienen que llegar necesariamente el 6 de enero. Yo recibo regalos de Reyes casi cada día: este año me lo he debido merecer mucho, pues han sido realmente muy valiosos: reuniones muy especiales con mis amigos, que son los mejores; llamadas inesperadas, visitas deseadas, palabras, miradas, imágenes, besos, abrazos, reencuentros sorprendentes con gente que había desaparecido momentáneamente de mi vida, algunos inestimables mensajes en el móvil (y en el blog!). La sensación de estar en la caracola perfecta. La compañía de mamá, de papá, de Ringo, de Israel y Cristina, de los abuelos, los tíos, los primos…Las sonrisas de todos ellos. Las miradas.

Impresionantes y muy especiales los encuentros de donde nacieron amistades preciosas: mi amiga duende, Nuria, Gloria, Manu

Muchas gracias. Espero merecerme en el 2007 la misma suerte que he tenido en el 2006. Y ojalá todos seáis igual de felices que he sido y que soy yo.