Menorca. Cuevas
Cales Coves, dos pequeñas calas en el sur de la isla, situadas entre San Climent y Cala’n Porter, reciben su nombre gracias a las casi 90 cuevas que ambas calas se reparten, y que conforman una auténtica ciudad troglodita, posiblemente habitada entre los siglos IX y VIII a. C. Por desgracia, algunas de estas cuevas han tenido que ser cerradas para evitar que fueran ocupadas por modernos trogloditas con un discutible amor por la naturaleza.
Precisamente, la naturaleza es caprichosa a veces, y con la Cova dels Coloms quiso crear un auténtico templo en la roca. Una modesta entrada, entre las ramas de una higuera, en la vaguada que genera el tajo creado por el Barranc de Binigaus Vell, abre paso a la que posiblemente sea la cueva más impresionante que hay en Menorca: 110 metros de profundidad, 15 de ancho y 24 de altura. Una auténtica catedral, cuyo pesado silencio apenas rompe el aleteo de las palomas torcaces que le dan nombre.
Entre los mitos que salpican la historia de esta cueva, se dice que fue hogar de gigantes o nido de amor de la ninfa Calipso y Ulises, pero quizá lo que más advierten los menorquines a los curiosos que quieren visitar “la catedral”, es que los que entren juntos se separarán en breve, y de igual modo, si en el interior se encuentran dos desconocidos, estarán condenados para siempre el uno al otro.
Soñador dijo
A veces pienso que lo he soñado. Pero juro que yo he visto con mis propios ojos, ahora justo hace treinta años, cómo se descolgaban por unas cuerdas, desde las cuevas hasta el mar, personas desnudas que habitaban en esos oscuros agujeros excavados en las rocas menorquinas. Doy fé.
25 Septiembre 2009 | 10:58 PM